Santa Teresa de Jesús, inquieta y andariega

Hoy centramos nuestra atención en la figura de Santa Teresa de Jesús, de Ávila; la santa reformadora del Carmelo, que, a pesar de incomprensiones y resistencias, influyó decisivamente en la renovación de la Iglesia en España; «la monja inquieta y andariega», fundadora de conventos (ciudades y pueblos de las dos Castillas y de Andalucía recuerdan su paso); la insigne escritora maestra de vida cristiana, proclamada doctora de la Iglesia por el Papa Pablo VI en 1970.

Supo conciliar el don de gentes con el trato íntimo con el Esposo, Cristo; el espíritu emprendedor con la oración contemplativa; la actividad incesante con la gracia de la unión mística con Dios, que ella nos describe en el lenguaje llano del pueblo.

Los libros de su «Vida», de «El Camino de Perfección», de «Las Moradas del Castillo Interior», de «Las Fundaciones», sus Cartas, sus Poesías, son joyas de la literatura española y alimento de la fe.

El pueblo de Dios cuenta su sabiduría, la Iglesia pregona su alabanza. Su fama vive por generaciones.

 

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