Salir a prisa al encuentro de la vida.

Hna. Mª Rosario González, Superiora General

Hemos comenzado el camino de Adviento, que de nuevo pretende avivarnos la esperanza abriéndonos a la experiencia gozosa de la presencia de Dios en el mundo;  tiempo propicio que se nos da para acoger al Señor, tomar mayor consciencia de su presencia en nosotras,  avivar nuestro deseo de Dios y mirar hacia adelante con ilusión. Navidad constante si dejamos que el Señor nos abra cada día el oído para escuchar como iniciados (Cf. Is 50,4).

La Palabra estos días nos introduce en el sugestivo tema de la vigilia y de la espera, para que no nos encuentren durmiendo (Cf. Mc 13,33-37). Como nos dice el Papa Francisco, la persona que está atenta, vigilante, es la que, en el “ruido” del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad, sino vive en modo pleno y consciente, con una preocupación dirigida en primer lugar a los demás. Se trata de tener una mirada de comprensión para reconocer tanto las pobrezas de los individuos y de la sociedad, como para reconocer la riqueza escondida en las pequeñas cosas de cada día, precisamente allí donde el Señor nos ha colocado. La persona vigilante es también la que no se deja “abrumar por el sueño del desánimo, la falta de esperanza, la decepción”; sino que permite a Dios irrumpir en su vida, para “restituirle significado y valor con su presencia llena de bondad y de ternura” (Cf. Alocución del Papa, primer domingo de Adviento).

Experimentar al Emmanuel nos compromete a encarnar las actitudes de Cristo Siervo, en diálogo con los nuevos sujetos emergentes, trabajando en la construcción de un mundo más justo y solidario, sólo hay que escuchar a quien nos habla, abrir los ojos a lo que está sucediendo a nuestro lado, tocar las heridas que la desigualdad está produciendo en muchas personas; mirar más allá de nuestros pequeños intereses y preocupaciones.

El año 2018 será para todas nosotras un año de gracia por el acontecimiento eclesial y congregacional que vamos a vivir: la celebración de nuestro XIX Capítulo General Ordinario. Todas estamos llamadas a prepararlo con total responsabilidad. Por eso, el tiempo precapitular nos invita a crear espacios de oración y reflexión que nos permitan hacer una evaluación de cómo hemos vivido las líneas fundamentales y las inspiraciones claves recogidas en el Documento Conclusivo (XVIII Cap. General).  El texto bíblico de la Visitación nos acompaña como iluminación para este recorrido orante y evaluativo, ofreciéndonos claves fundamentales. María es para nosotras modelo de contemplación en la vida común, en medio de los quehaceres cotidianos. El saludo de María a su prima Isabel, nos habla de una comunicación profunda, nos indica el camino para un diálogo profundo. María va a donde la llama la urgencia de una necesidad, demostrando así su sensibilidad y disponibilidad; su disponibilidad a Dios le pide el servicio al prójimo.

Que en este tiempo especial de Adviento-Navidad el Señor se haga más presente en nuestras vidas y en tantas situaciones de injusticia e insolidaridad presentes en nuestro mundo.

Nos deseamos una muy Feliz Navidad y un año nuevo 2018 lleno de experiencias conducidas por el Espíritu.

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