Mes de mayo: Mes de María. Soy la más pequeña.

En este mes de María hemos de estar agradecida a ella por habernos regalado a Jesús.

Con nuestra madre decimos:

Soy la más pequeña

Soy la más pequeña, sin duda,
pero Dios me ha mirado,
y yo grito mi alegría.

Comparto la pobreza
de mi pueblo,
el pequeño Israel, “su siervo”,
pero él con su misericordia
me ha mirado,
y yo desbordo de gozo
como en el día de boda,
y proclamo con fuerza
la belleza de su amor.

Abro mi ventana cada día
y sé que mis flechas
alcanzan al Santo.
El que es Poderoso,
a la más pequeña,
para lucirse en sus obras,
para lucir su misericordia,
maravillas de su amor.

Todos me llamarán dichosa,
pero es cosa de su amor.
Y anuncio que hay motivos
de alegría para todos,
porque la misericordia de Dios
no tiene límites.

Mañana todo puede cambiar:
los que se recuestan orgullosos
en sus poltronas rodarán por el suelo,
despreciados y olvidados,
en cambio los humildes y sencillos
serán ensalzados.

Algún día, así está escrito,
los hambrientos y mendigos
se sentarán en el banquete del Reino,
y los avarientos, especuladores,
mendigarán una migaja de cariño.

Mañana, yo lo espero,
las promesas de Dios se cumplirán,
como en tiempo de los padres,
que su misericordia no se agota.

Y nos bendecirá de nuevo,
y nos visitará de nuevo,
y se quedará ya con nosotros
para siempre

 

Deja un comentario