Estamos de fiesta, damos gracias a Dios por los 94 años de fundacion

Monición: Seguimos contemplando los gestos de Jesús que sale al encuentro de la vida en este día muy especial 13 de mayo. Estamos invitadas a irnos con Él a Betania. Nuestras comunidades están llamadas a ser una pequeña Betania: acogedoras, donde se respire fraternidad, se viva amistad. Una casa abierta, lugar  entrañable, en donde podamos gustar, descansar y recrear la vida. Esta dimensión la debemos vivir entre nosotras para proyectarla en la misión, en los que llegan a nuestra casa o al salir fuera de ella. Donde esté un miembro o grupo de la FCMA se debe notar la comunidad de amor de donde se viene, abriendo la esperanza de una nueva vida que se inicia desde el encuentro, como el de Jesús, Marta y María. Como Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús debemos de vivir la dimensión del servicio y de la escucha; la acogida y el compromiso. Los 94 años de vida congregacional y a las puerta del XIX Capítulo General nos invitan, por la gracia del Señor,  transformar nuestras existencias, porque nos hemos encontrado con Jesús y no podemos permanecer iguales e indiferentes, tenemos que salir al encuentro de la vida testimoniando la buena noticia.

2. Canto de entrada: El profeta.

Has recibido un destino,
de otra palabra más fuerte
es tu misión ser profeta
Palabra de Dios viviente.
Tú irás llevando la luz
en una entrega perenne
que tu voz, es voz de Dios
y la voz de Dios no duerme.
Ve por el mundo, grita a la gente
que el amor de Dios no acaba
ni la voz de Dios se pierde (bis).
Sigue tu rumbo Profeta
sobre la arena caliente
sigue sembrando en el mundo
que el fruto se hará presente.
No temas si nuestra fe
ante tu voz se detiene
porque huimos del dolor
y la voz de Dios nos duele.

Sigue cantando profeta
cantos de vida o de muerte
sigue anunciando en el mundo
que el reino de Dios ya viene.
No callarán esa voz
y a nadie puedes temerle
que tu voz, viene de Dios
y la voz de Dios no muere.
3. Dios en la vida
Ant. 1. También soy del pueblo Señor estoy caminando, perdona si a veces no creo en más nada.
Antiguamente los anacoretas
buscaban a Dios en el desierto,
o en la soledad de las ruinas.
Hoy día no tenemos tiempo ni humor para esto.

Pero Dios no sólo sale al encuentro de los solitarios,
sino de los ocupados. El trabajo de la vida
y en bien de los demás no puede ser un obstáculo
para acercarse a Dios.

En nuestras calles ruidosas,
y entre el tumulto de los carros y los peatones,  
también está Dios,
en mil rostros humanos que nos miran.

Dios eterno,
te damos gracias porque te podemos hallar en el mundo,
y no ya sobre las nubes.
Te podemos amar y adorar
en estas personas que nos rodean.

Sabemos que ni siquiera
hay que ir a una iglesia para hallarte.
Queremos escuchar tu llamada por la calle,
en cartel luminoso, en el cine,
en esta reunión de hermanas (amigos)

Enséñanos a orar, no sólo con la Biblia en la mano,
sino también leyendo el periódico, las redes sociales
en ellos hallamos la historia de tu pueblo
tu dolor, tu encarnación que continúa.

Jesucristo, líbranos del culto a las fórmulas;
que comprendamos que lo esencial es encontrarte,
y que los medios son lo de menos.

No queremos unas estructuras que satisfagan nuestra rutina, 
y ya no nos lleven a Ti,
Dios de la intimidad y del amor sin palabras.

El mundo está lejos de Ti,
¿no será que te han presentado como un Bautista hirsuto? 
Cuántas veces se ha empujado
a las multitudes hacia el desierto,
como si Tú sólo fueses accesible allá.

Enséñanos a hallarte en las personas.
Tú nos has dicho que lo que hacemos
a los demás lo hacemos a Ti.
Lo hemos olvidado;
y ahora, parece que las personas nos estorban
para llegar hasta Ti.

Como cátaros te buscamos en soberbia soledad.
Ábrenos los ojos para irte encontrando en cada rostro,
para comulgarte cada vez
que estrechamos una mano o sonreímos.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo….

Ant. 1. También soy del pueblo Señor estoy caminando, perdona si a veces no creo en más nada.

4. Al Dios de la vida

Ant. 2. Tú eres el Dios de los pobres, el Dios humano y sencillo, el Dios que suda en las calles, el Dios de rostro curtido

Tú eres, Señor, un Dios de Vida,
un Dios de misericordia y bondad.
Reconocemos tu impulso creador
en el origen de todo lo que existe
y en el origen de nuestras vidas.

Y a lo largo de la historia y de nuestra historia,
sigues impulsando todo aquello
que hace a las personas vivir de forma más humana,
más fraterna y más gozosa.
Por eso te damos gracias y te bendecimos.

Tú nos has creado a tu imagen.
Nos sorprendemos al descubrirnos obra de tus manos,
al descubrir en nosotras las semillas de tu ser de Padre-Madre:  
nos has hecho capaces de crear, 
transmitir y potenciar la vida; 
de acompañar su crecimiento con paciencia y ternura, 
nos das un corazón misericordioso y compasivo
y nos llamas a vivir un amor gratuito y comprometido
como el tuyo.

Has puesto en nosotras algo de Ti que,
a través de nuestras vidas,
quieres hacer llegar a los demás:
en medio de nuestro mundo,
en la vida de nuestros hermanos y hermanas,
Tú nos impulsa a salir al encuentro de la vida
y nos envías a hacer presente
tu amor entrañable, cercanos y liberador.

Nos llamas a ser mujeres libres, compasivas,
solidarias, testigos de esperanza;
mujeres de Dios, mujeres de Espíritu,
que quieren seguir, muy de cerca, a Jesús.
de una manera muy peculiar de ser
siervas humildes.
Que viven la intimidad contigo,
que se nutren de tu amor,
que transparentan la vivencia gozosa
de tu presencia que nos anima.
Nos pides que nuestra vida entera hable de Ti,
en cada edad, tarea o situación que vivamos;
que digamos a la gente, con nuestra vida y actitudes
que Tú les amas.

Tú nos has hecho colaboradoras tuyas
en esta tarea de hacer crecer la Vida, de construir tu Reino.
Que como María, la mujer que se dejó llenar por Ti
para entregarte al mundo,
permanezcamos siempre abiertas a tu amor
y sepamos hacer de nuestra vida don para los demás.

Gloria al Padre...

 

Ant. 2. Tú eres el Dios de los pobres, el Dios humano y sencillo, el Dios que suda en las calles, el Dios de rostro curtido

5. Encuentro.
Ant. 3.  Caminaré en presencia del Señor (bis)
Venimos a tu presencia, Dios nuestro,
como caminantes, peregrinas, buscadoras...
y queremos darte gracias,
celebrar juntas la alegría
de sentirnos hijas tuyas.

Este es un lugar para el encuentro,
encuentro contigo desde nuestras raíces,
con nuestra historia y con el hoy
tan pobre y pequeño, pero abierto a Ti.

Te presentaos nuestros
deseos de escucharte,
de comprometernos a fondo con la realidad,
aunando nuestras manos
en un empeño común:
ser co-creadoras contigo, parteras de la vida.

Por eso te pedimos fuerza
para vivir en fraternidad
tantas veces necesitada de escucha
y reconciliación.

Haznos capaces de acoger la diferencia
como don y riqueza de tu presencia creadora.

Queremos llevar tu mensaje de justicia y paz
como Buena Noticia a este mundo,
que sufre la guerra, el hambre, el odio,
la división, la soledad, la indiferencia.

Deseamos construir la paz
en cada uno de los entornos
donde estamos y vivimos.

También en nuestras comunidades,
entre nosotras,
que seamos capaces de crear espacios
para el diálogo y la armonía.

Que compartamos la vida y la fe,
que reine entre nosotras la alegría.
Renueva cada día la ilusión
por seguirte juntas acogiendo, sembrando
y entretejiendo tu Reino.

Gloria al Padre...

Ant. 3.  Caminaré en presencia del Señor (bis)

 

6. Palabra de Dios.  Lucas 10, 38-42

Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.»  Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por  muchas cosas;  y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.».

Compartimos la palabra de Dios. 

Para interiorizar:

La importancia de la oración:  Jesús aprovechó la sencillez y la confianza de Marta para dejar sentado el orden de lo necesario y lo superfluo. Primero la oración y, unida a ella, el trabajo, lo demás puede esperar.

Diálogo con Cristo: Jesús, cuántas veces he dejado a un lado mi oración para darle vuelo a mi imaginación: programando, planeando los grandes proyectos que podría llevar a cabo, pero olvidando que lo único que puede garantizar el éxito apostólico es que Tú seas la parte central de cualquier esfuerzo. Permite que nunca olvide que mi misión proviene de tu inspiración, que inicia y se sostiene sólo con tu gracia, que desde el principio y hasta el final todo debe ser por Ti y para Ti.

7. Benedictus o Magníficat. (depende de la hora en que la comunidad haga el triduo)

8. Peticiones. Oremos al Amigo que viene hacer de nuestras comunidades una pequeña Betania, diciendo:
haznos mujeres orantes y servidoras, Señor

  1. Señor Jesús, te pedimos que desde la experiencia del encuentro contigo, trabajemos el sentido de la alegría evangélica. Oremos.
  2. Te damos gracias Padre por el regalo de la Congregación, ese tesoro que has colocado en nuestras manos, para que trasmitamos el carisma/espiritualidad con nuestros gestos, palabras, acciones. Oremos.
  3. Nos llamas a ser contemplativas, danos la capacidad de  descubrirte en la vida diaria y sencilla. Oremos.
  4. Señor de la vida, para que en este tiempo de desencantos, seamos portadoras de la buena noticia de que eres amigo, y nos ofrece tu Reino de justicia. Oremos

Acogiendo las palabras del Maestro decimos juntas: Padre nuestro…

9. Oración final:

Señor de la Vida, ayúdanos a permanecer unidas a Ti, que tu Espíritu nos conduzca, nos alimente y nos anime, para dar frutos de paz y justicia, que aporten a la construcción del Reino, para ser tus testigos y transmitir con nuestras vidas la Buena Noticia del Evangelio. Por Jesucristo…

Canto final. Flor del Carmelo

 

 

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