Segundo día del triduo de acción de gracias por los 94 aniversario fundacional

Monición: Salir al encuentro de la vida, como lo hizo María en las bodas de Caná son momentos especiales en los que debemos acompañar. Es estar presente para impulsar el futuro que comienza, todo tiene “sabor” a hogar, a vida nueva. En las bodas, siempre se une el pasado que heredamos y el futuro que nos espera. Hay memoria y esperanza.  Siempre se abre la oportunidad para agradecer todo lo que nos permitió llegar hasta el hoy con el mismo amor que hemos recibido. Es la actitud que debemos asumir en este año capitular
La belleza de la Boda de Caná lo vemos con los ojos de María, se pone en movimiento e impulsa a Jesús comenzar su vida pública. Se introduce en esa historia de siembras y cosechas, de sueños y búsquedas, de esfuerzos y compromisos, de arduos trabajos que araron la tierra para que ésta dé su fruto. Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar. Y es precisamente en el seno de nuestros hogares donde continuamente Él se sigue introduciendo, Él sigue siendo parte. Le gusta meterse en la familia y nos anima salir de nosotras para estar presente en la vida de nuestros hermanos.

 2. Canto de entrada:

Había una boda en Caná
Jesús con su Madre estaba allí
de pronto los esposos
pudieron comprobar
que el vino empezaba ya a faltar..

Haced lo que Jesús os diga 
Hacedlo sin vacilar. bis

María lo pudo saber
y al hijo enseguida fue a buscar:
“Jesús no tienen vino
no sé qué vas a hacer”,
Tú sólo les puedes ayudar.


3. Señor de las Bodas de Caná. 

Ant. 1 . Jesús, ven y haz el milagro de transformar nuestras vidas en vino bueno.

Señor de las Bodas de Caná,
un día saliste al encuentro de la vida
en el pueblito de Caná.

Tú fuiste el invitado de honor,
junto a María
los discípulos estaban ahí, eran tus amigos

Tú no podías faltar
 porque donde está el amor ahí estas tú,
 y donde falta el amor se hace imposible.

 Cuando la fiesta está en su mejor momento,
Pasa lo imprevisto, que nos descoloca,
nos desorienta y desanima

Tú Jesús no te apartas ni te asusta de nuestros desánimos,
tú te quedas y animas para que la vida continúe.
 Tú sabes que a nosotras, como a todos,
 puede sucedernos algo triste:
 que el vino generoso de la fiesta
 se convirtiera poco a poco
 en el agua insípida de lo cotidiano.

 Por eso te quedas con nosotras,
 para que el agua de cada día
 se convierta en un vino mejor que el primero.

 Y cada vez que esto sucede,
 cada vez que nuestro amor se hace más fuerte,
 más sereno y más maduro,
 sabemos que se repite tu milagro
 y nosotras creemos más en ti.

 Gracias, Señor, por estar con nosotras;
 gracias también por la presencia de María,
 tu madre y madre nuestra,
 que nos ayuda a descubrirte y a escucharte
 para que hagamos lo que esperas de nosotras,
 y no nos falte nunca el vino de tu amor.

Gloria al Padre al Hijo …

Ant. 1. Jesús, ven y haz el milagro de transformar nuestras vidas en vino bueno.

4. Dios de mi vida.

Ant. 2. Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero 

Contigo quiero hablar,  y ¿de qué otra cosa puedo hablar sino de ti? 
Porque, ¿podría existir algo que no tuviera
desde la eternidad su patria
y último fundamento en ti, en tu espíritu  y corazón?

¿Acaso  no son siempre mis palabras una expresión que se refiere a ti?  
Pero cuando hablo contigo,
de ti, queda y tímidamente, 
entonces percibes Tú otra palabra sobre mí misma,
sobre aquel que, sin embargo, quiere hablar de ti.

Porque, ¿Qué podría decir  de ti,
sino que Tú eres mi Dios,
Dios de mi principio y fin,
Dios de mi alegría y de mi inteligencia,
Dios de mi vida?

Sí, incluso cuando te reconozco
como aquel que no necesita de mí,
que se encuentra lejos
y elevado sobre todos los valles
por los cuales se arrastran
los caminos de mi vida,
entonces nuevamente
te he llamado el Dios de mi vida.

Aunque te alabo, Padre, Hijo, Espíritu,
aunque reconozco el misterio tres veces santo de tu vida
aunque me hubieras Tú revelado este misterio de tu vida, 
¿podría yo reconocerte y llamarte a ti Padre,
a ti Verbo eterno del corazón eterno
y a ti Espíritu del Padre y del Hijo,
si tu vida no se hubiera convertido
por la gracia de mi vida,
si tu no fueras por la gracia,
y en tu misma Trinidad, el Dios de mi vida?

¡Cuando digo esto de ti, entonces me he dado mi nombre verdadero, 
que siempre repito en el salmo de David:
«Soy toda tuya».  Soy aquella que no se pertenece a sí misma, sino a ti.

Gloria al Padre...

5. Palabra de Dios. Juan 2, 1

Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. 
Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» 4 Jesús le responde: 
«¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» 
Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: 
«Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron. 
Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían),
 llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado 
el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos. 

Compartimos la palabra de Dios.

Juntas respondemos a esta palabra cantando. 

Es muy poco Señor, lo que vengo a traer
es muy poco lo que puedo dar:
mi trabajo es el agua que quiero ofrecer
y mi esfuerzo un pedazo de pan.
Es muy poco, Señor, lo que vengo a traer,
es muy poco lo que puedo dar.
En tus manos divinas, yo vengo a comer
Tú ya pones, Señor, lo demás.

6. Benedictus o Magníficat. (depende de la hora en que la comunidad haga el triduo)

7. Peticiones.

Dios Padre siempre va delante de nosotras, se anticipa a nuestros deseos, aun así nos acercamos a Él diciendo: 
“haz que salgamos al encuentro de la vida con tu fuerza y tu gracia”. 
  1. Te pedimos Señor, que seamos generosas en dar lo que hemos recibido en abundancia de ti. Oremos
  2. Sensibilízanos Señor en la capacidad de escucha, para que nuestros oídos sean consuelo para los que tienen necesidad de ser escuchados.
  3. Como María, que acude a la necesidad de los novios de Caná, haznos detectar las urgencias para hacernos solidarias.
4. Intenciones espontáneas.

Él que transformó el  agua en vino, nos dice como orar: Padre Nuestro…

8. Oración:

Señor, así como cambiaste el agua en vino en Caná de Galilea,
 te pedimos que transformes nuestras vidas en clave del amor,
 para ser tus servidoras y glorificarte con nuestras acciones, 
por nuestros Señor Jesucristo, tu Hijo…

9. Canto: Flor del Carmelo.

 

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