Noveno día de la novena de la Virgen del Carmen

  • Introducción:

Cuando contemplamos el misterio gozoso de la presentación del niño Jesús en el templo, vemos cómo María es llamada a sufrir con Cristo, a compartir los sufrimientos del Redentor (cf. Lc 2:35). Esta llamada se realiza plenamente en el misterio doloroso de la crucifixión, en donde los sufrimientos de María con los de Cristo, son ofrecidos conjuntamente con Jesús por la redención del mundo, y es entonces cuando el Redentor otorga a cada uno de nosotros a la Co-redentora como Mediadora de toda gracia y Madre espiritual: “Mujer, ahí tienes a tu hijo… ahí tienes a tu madre.” (Jn. 19:26-27). En la situación actual que vive nuestro mundo, entre tantos sufrimientos humanos y la inestabilidad global, es importante contemplar la figura de María Corredentora  en la que se nos transmite el valor sobrenatural que tiene el sufrimiento humano bajo cualquier condición, incluyendo aquellas situaciones que están fuera de nuestro control. Que la verdad de María Corredentora pueda penetrar en nuestros corazones y en nuestras vidas, llenándonos con una nueva fortaleza y gracia, al aceptar el sufrimiento providencial al que estamos llamados personalmente y como Iglesia. Que la Mediadora de todas las gracias conceda a cada una de nosotras, las gracias necesarias para ser fieles al llamado de San Pablo de “completar lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia.” (Col. 1:24)

  • Invocación a la palabra:
Yo quiero escuchar tu voz, tu palabra, (bis)Tu palabra de amor.
  • Palabra de Dios: Juan 19, 25-26

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Cantamos: Yo quiero vivir mejor, tu palabra, (bis) Tu palabra de amor

  • Salmo.

Ant.  María, Madre de nuestro pueblo, abre nuestro corazón a Dios y a los hermanos y hermanas

María, madre de nuestro pueblo que caminas con nosotras 
hacia el Reino siempre anhelado. 
Escucha nuestros ruegos, hay mucha gente sufriendo.
Falta el pan en muchas mesas, 
falta el trabajo en muchos hogares,
falta el techo y la vivienda digna, falta el agua, falta…

– Anima nuestra esperanza porque los cambios son lentos y difíciles.
A veces no se ve luz en el camino y hay que andar a tientas, madre, danos tu mano.
Despierta nuestros corazones a la solidaridad activa.

-Madre, une nuestras manos y que crezcamos en unión, 
haz nacer comunidades de vida nueva, que el trabajo compartido 
sea el motor de una nueva forma de convivir, 
sin que a nadie le falte lo necesario ni le sobre en forma escandalosa.

-Madre, enséñanos a ejercer a diario
la ayuda concreta a la hermana o hermano de mi comunidad,
al vecino, al amigo, al pariente cercano.
Agudiza nuestra vista
para que veamos la necesidad del otro
y no nos fijemos tanto en nosotras.

Madre, enséñanos a superar las divisiones que nos enfrentan.
Que las diferencias no sean grietas insalvables.
Acrecienta nuestra tolerancia y nuestro respeto por el y la otra.
Muéstranos que somos hermanas y hermana y ayúdanos a creerlo
y ser coherentes con ello. Que no discriminemos a nadie.

– Madre, enséñanos a participar para mejorar nuestra sociedad.
Que no nos quedemos tranquilas mientras la corrupción avanza
y carcome la justicia y el derecho de las mayorías.

-Madre, muestra a los y las jóvenes el camino.
Que toda su energía, sus ganas, su fuerza
se abran paso para construir
una alternativa más justa.

-Madre, por los niños y las niñas
que merecen un mundo sin violencia ni odios.
Que no falte la posibilidad de estudio,
ni de la salud o de la diversión.

-Madre, por los ancianos y ancianas.
Tan olvidados. Enséñanos a respetarlos
y luchar para que los gobiernos
respeten sus derechos a una vida tranquila,
con medios para vivir y no para mendigar.

-Madre, danos fuerzas para hacer realidad
tu canto al Dios de la Vida, que hace cosas maravillosas,
derriba a los poderosos y pone en alto a los humildes.

-Madre,
por los que sufren en nuestro pueblo.
Danos coraje para empezar el Reino.

  • Preces.

Acudamos al Señor y pidámosle que, por intercesión de Nuestra Madre del Carmen, atienda las súplicas que le dirigimos en nuestras necesidades. -Para que nuestros pastores, sean para nosotros fermento de vida cristiana y con su ejemplo y su oración asidua acrecienten la caridad evangélica de nuestro pueblo. Oremos. R/ Que interceda por nosotros la Madre y Hermosura del Carmelo. -Para que por la poderosa intercesión de santa María Virgen, Dios guarde de todo mal a las religiosas y religiosos que sirven al Reino de Dios. Oremos. R/ Que interceda por nosotros la Madre y Hermosura del Carmelo. -Para que todos los que trabajamos en las tareas pastorales y evangelizadoras de la Iglesia tengamos en María a la fuente de nuestra comunión, y vivamos nuestras acciones y carismas testimoniando la fraternidad de la iglesia. Oremos. R/ Que interceda por nosotros la Madre y Hermosura del Carmelo. -Para que quienes se sienten tentados por la soberbia, la ambición o la sensualidad, pongan sus ojos en María y, ayudados por su intercesión, venzan sus tentaciones. Oremos. R/ Que interceda por nosotros la Madre y Hermosura del Carmelo. Para que todos nosotros, por intercesión de Nuestra Señora del Carmen, perseveremos en el bien hasta la muerte. Roguemos al Señor.

  • Padre Nuestro. 
  • Oremos:
Oh, Dios, que quisiste que la Madre de tu Hijo fuese también la Madre de tus apóstoles
y de los Carmelitas, nos concede fidelidad a la misión evangelizadora 
y nos conceda que confiando en la ayuda poderosa de Nuestra Señora del Carmen, 
avancemos con fortaleza por los caminos de la salvación. Por Cristo nuestro Señor.

 

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